El año 2026 ha comenzado con fuertes tensiones geopolíticas, lo que ha elevado la incertidumbre global y el riesgo para las empresas con actividad internacional.
En este artículo explicamos cómo estos acontecimientos, junto con los altos niveles de deuda mundial, afectan al comercio global y a la gestión del riesgo comercial. A partir del análisis del último episodio del podcast Mapfre Economics Café, con Manuel Aguilera (Director General de Mapfre Economics) y Judith Arnal (Investigadora Senior del CEPS y del Real Instituto Elcano), resumimos las claves económicas de este inicio de año y las implicaciones para empresas que necesitan proteger su liquidez y anticiparse a un entorno volátil.
Geopolítica: un entorno internacional más tensionado y con impacto directo en las empresas
Los panelistas destacan que la economía global ha dejado de enfrentar choques meramente coyunturales para enfrentarse a choques estructurales que están redefiniendo la forma en que funciona el sistema económico internacional. Estas situaciones incrementan el riesgo país, afectan cadenas logísticas y elevan los costos operativos para empresas con exposición internacional.
Uno de los temas centrales que se trataron es la creciente instrumentalización del sistema financiero como herramienta estratégica de los Estados, lo que plantea la pregunta de si el sistema financiero deja de ser un espacio neutral para el ahorro y la inversión, y pasa a convertirse en un mecanismo de poder geopolítico.
La deuda global como freno estructural al crecimiento
La deuda mundial continúa en niveles históricamente elevados. Según las estimaciones más recientes:
- La deuda global supera ligeramente el 235% del PIB, de acuerdo con el FMI.
- El IIF sitúa el stock total de deuda en torno a 348 billones de dólares, con una relación deuda/PIB global de aproximadamente 308% en 2025, una cifra inferior a estimaciones pasadas pero que refleja una presión estructural persistente.
Este nivel de endeudamiento limita la capacidad de los países para aplicar estímulos económicos y aumenta la fragilidad financiera.
Para las empresas, esto implica:
- Mayor volatilidad de tipos de interés.
- Condiciones de financiación más exigentes.
- Menor disponibilidad de crédito.
- Mayor necesidad de instrumentos de protección financiera.
Aranceles y tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea
En agosto de 2025, la Unión Europea y Estados Unidos anunciaron un comercial, aún no implementado, por el cual la Unión Europea se comprometía a otorgar acceso preferente a bienes industriales y agrícolas estadounidenses, mientras que Estados Unidos aplicaría un esquema arancelario base de un 15%.
Sin embargo, acontecimientos recientes han hecho que este acuerdo aún no esté ratificado y la situación permanece incierta.
Para las compañías exportadoras e importadoras en América Central y Caribe, esto podría traducirse en:
- Fluctuaciones en precios internacionales.
- Posibles cambios en condiciones de acceso a mercados.
- Posibles disrupciones en sectores industriales y agrícolas.
2026 exige vigilancia estratégica y herramientas de gestión del riesgo comercial
Los analistas coinciden en que este será un año de incertidumbre elevada, tensiones geopolíticas crecientes y fragilidad financiera asociada a la deuda global.
Para las compañías de la región de América Central y Caribe con exposición internacional, este entorno demanda una gestión activa del riesgo comercial, una mayor capacidad de anticipación y el respaldo de instrumentos que les permitan proteger su liquidez y garantizar su continuidad operativa en medio de un escenario global cada vez más volátil.
